Aunque puede que no lo parezca por lo que suelo escribir aquí, lo cierto es que se me cae la baba con mi nene, así que hoy procederé a contaros las gracias del churumbel, que está sacando carácter. Se ve que lo lleva en los genes.
1.- Es un pelota de cuidado. Así, como lo digo. Cada vez que se le acerca alguién y le dice alguna gracia, se ríe. Pero le da igual conocerlo o no. Se ríe. Así que todo el mundo se queda encantado cuando lo conoce. “Ay, que risa tiene, como si me conociera!!!” “!Qué niño más simpático!” “¡´Qué gracioso que es!”. Y deja que le tomen en brazos sin protestar, la mar de contento. Claro, la mala leche se la gasta en privado, con nosotros. Lo dicho, un pelota.
2.- Tiene un sensor de altura integrado. Qué sí, que lo tiene. Estás con él en brazos, completamente quieta o moviéndote lo mínimo. Entonces, como pesa una barbaridad, dices, vale, te tengo al bracito pero me voy a sentar. Pues nada más nota que vas bajando para sentarte…. BUAHH BUAHH BUAHH, y no hay forma. Cuando quiere que estés de pie, se pone cabezón cabezón. Y yo me pregunto ¿cómo es posible que lo note? Pues fácil: tiene un sensor de altura integrado. Fijo que sí.
3.- Es un atleta. Vamos, digo yo, porque no para quieto más que cuando duerme. Y con apenas tres meses ya intenta coger con la mano todo lo que se le pone a tiro. Y si no puede, se enfada. Así está, de un alto que supera con creces todos los percentiles (y me obliga a llevarlo vestido con ropa de seis meses que le viene justita justita) y flaco a pesar de sus siete kilos de peso (siete kilos, sí, mucho, pero está flaco) y los biberones que se zampa, lo que lleva al punto 4.-
4.- Es un tragoncete con reloj suizo incorporado. Bueno no, un supertragón. Directamente. Se bebe unos biberones tremendos y sabe a qué hora le tocan porque a en punto, si no le has preparado el biberón te lo pide. Y vaya cómo te lo pide.
5.- Trata de comportarse como una persona civilizada. Sé que es muy pronto para que balbucée, pero ya me ha dicho la pediatra que es un niño muy precoz. Así que lleva dicendo a, ae, eaea, aei, oooo y otros desde hace un mes. Y siempre habla de esta manera justo a la hora del biberón o de irse a dormir. Cuando no se le hace caso, es entonces cuando arranca a llorar. Así que me he dado cuenta de que el chiquitín trata de comportarse como una persona y pide las cosas antes de ponerse burro. Pues se lo estoy fomentando, mira.
6.- Tiene una fuerza tremenda. Pero tremenda tremenda. Y si le quiero poner la camiseta y a él no le gusta -que se ve que también de moda entiende- o no le da la gana, estira los brazos todo lo que puede para dificultarme al máximo la labor. Y hay un body en concreto que no se lo puedo poner. No se deja. Ni despistándole. Que no y que no. Lo cambio por otra prenda y ya se relaja. Pero esto no tiene explicación, porque es un body normal, tiene otro igual, de la misma marca y misma tela, que sólo se diferencia en el estampado, pues uno sí y el otro ni en broma.
7.- Le encanta el agua. Sólo lloró la primera vez que le dieron un baño en la clínica. A partir de ahí, le encanta el agua. Tanto que la hora del baño ya sabe cuándo es (un relojito el niño) y se pone a balbucear para recordártelo. Y luego da patadas mientras se ríe y mi santo y yo nos volvemos locos itentando limpiarle mientras se divierte. El cuarto de baño termina hecho un desastre, salpicado por todas partes. Lo hemos llevado a la piscina y quitando la impresión del agua fría del primer día, lo mismo de lo mismo.
8.- Es un exhibicionista. Le gusta estar en porretas. Antes y después del baño, se lo pasa bomba sin su pañal (y ya nos ha hecho varios desastres en la toalla). Lo de vestirse lo lleva peor.
Un fiera que nos lleva agotados a los dos. Aunque yo ya me he hecho con una caja de ginseng y guaraná combinados y parece que voy reviscolando. Tanto, que me he ido de compras y he salido con dos pares de sandalias de taconazo taconazo, unas tipo romano en negro y otras en verde claro casi beis y con tachuelas. Y no veas lo bien que me manejo desde las alturas con el carrito y toda la parafernalia que lleva adjunta un bebé cuando lo sacas de casa.
Huy que bueno, me ha hecho gracia lo del sensor de altura integrado, ja ja ja. La mía también lo hace a veces. Pero lo mas divertido de todo no es eso, es cuando se le da porque no quiere ir en el cochecito y a mitad de camino te ves sacando la mochila portabebes para llevarla colgada.
En fin, paciencia y animo, que es cierto que son agotadores, pero luego uno los mira cuando están tranquilos y cuando duermen con esa sonrisa placida que se les queda y parece que se nos olvida todo.
Besitos
Aliera
Hola Aliera,
sí que es verdad que son bonitos durmiendo. Lo malo es que apenas lo disfruto entonces porque me quedo dormida yo también.
Besos.
Pobre, si que es verdad que agotan si. Pero yo tengo la esperanza de que conforme van pasando los meses se tranquilice un poco y pueda yo descansar también un poco mas.
Besitos
Aliera